12 momentos Pixar que nos hicieron llorar sin control


Nadie hace cine animado como Pixar. El estudio es especialista en divertir a niños y provocar que los adultos reflexionemos, tengamos regresiones o recibamos impactos directos en el corazón.
Con cada estreno de Pixar, la interrogante en el aire siempre es: ¿ahora con qué nos van a hacer llorar? Por eso, en la galería de arriba recopilamos los 12 momentos en los que el estudio de la lámpara nos sacó las de cocodrilo sin que pudiésemos hacer nada al respecto.


1. La historia de Jessie (Toy Story 2). Es triste porque así sucede con los juguetes en la vida real. A la vaquera le tocó vivir en el olvido bajo la cama y ser testigo del crecimiento de su dueña, y cuando pensó que por fin había llegado el momento en que volverían a jugar con ella, solo fue puesta en una caja para ser donada.

2. Viviendo en (casi) completa soledad (WALL-E). El pequeño robot protagonista continúa ejecutando las labores para las que fue programado, pero tanto tiempo en contacto con los desechos de la Tierra le ha despertado interés en nuestra cultura y, concretamente, en el amor.

3. Recordando la infancia (Ratatoille). Hasta a la persona más dura se le puede pegar justo en la nostalgia, y provocar que regrese a una época en la que la comida de mamá bastaba para solucionar un mal día.

4. Desconociendo a EVA (WALL-E). Después de ser reconstruido por EVA, parecía que ya no quedaba rastro de aquel carismático robot que creía en el amor. Afortunadamente, en el último instante recobra la consciencia, mientras todos seguimos con el nudo en la garganta.

5. Recibiendo la verdad (Toy Story). Convencido de que era un guardián espacial, Buzz accidentalmente ve un comercial con el que se da cuenta de que en realidad es un juguete hecho en Taiwán. Ello no le es suficiente para darse por vencido e intenta emprender vuelo para salir por una ventana, con resultados desfavorables.

6. "Gatito" (Monsters, Inc.). Sulley sigue encariñado con Boo y en el último momento decide visitarla nuevamente. Al abrir su puerta solo alcanzamos a escuchar la voz de la niña reconociéndolo, y el final es dejado abierto a nuestro criterio.

7. Abrazando a los padres (Intensa-Mente). Después de su travesía, Alegría y Tristeza ahora saben que la clave está en el balance que ambas emociones deben proveer a Riley, de forma que una vivencia feliz debe estar acompañada de dejos de nostalgia, representado en la forma en que la niña llora al regresar a casa.

8. El adiós entre Sulley y Boo (Monsters, Inc.). Toda despedida es difícil, más cuando se pertenece a mundos distintos, pues va implícito el nunca volver a saber de la otra parte. Estos personajes lo llevan a la pantalla de una manera que a todos nos partió el corazón.

9. La historia de Carl y Ellie (Up: Una aventura de altura). Son los primeros minutos de la película, y resultan suficientes para llevarnos por una montaña rusa de emociones -a través de todo lo que vivieron ambos personajes desde la infancia- en la que el desenlace es la inevitable muerte de ella.


10. De cara a la muerte (Toy Story 3). Es uno de los momentos más duros de todo Pixar, pues expone el papel que juegan la amistad, lealtad y resignación en un escenario donde perder la vida es prácticamente una garantía. Y gracias, infinitas GRACIAS a esos marcianos de Pizza Planeta por aparecer justo cuando todo estaba perdido.


11. El sacrificio de Bing Bong (Intensa-Mente). Es un personaje melancólico que nos recuerda a nuestros propios amigos imaginarios de la infancia. Su desvanecimiento de la cabeza de Riley es la representación del proceso de madurez, en el que los aspectos más lúdicos ceden ante el papel directo de las emociones.


12. Despidiéndose de amigos fieles (Toy Story 3). Ya vimos que toda despedida es difícil, pero ¿qué sentimos al hacerlo de quienes fueron nuestra leal compañía y cómplices de aventuras durante la infancia? Pixar, culpable de que el desenlace de la trilogía de los juguetes provocara océanos de lágrimas de adultos en las salas de cine.

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